Al igual que os hemos hablado de los mejores cortes de carne para los asados, cuáles son los mejores cortes para guisar o qué carne es mejor para asar en la barbacoa, hoy os vamos a explicar cuál es la mejor carne para caldo. Cuando preparamos un caldo de carne, queremos obtener un líquido que extraiga todo el sabor de la carne, de forma que al ingerirlo percibamos todo ese sabor, a diferencia de cuando estofamos o guisamos una carne porque ahí buscamos que la carne quede tierna una vez cocinada, pero que retenga su sabor dentro. Al final de este artículo, os daremos las pautas para enseñaros a hacer un buen caldo, pero antes analizaremos cuáles son los mejores cortes de carne para hacer caldo.  Los caldos de carne son extractos de las sustancias sabrosas de la carne y su gelatina –procedente de la disolución del tejido conjuntivo de la misma (y de los huesos)– que son los dos elementos fundamentales del caldo, los que le aportan el sabor y el cuerpo.

La mejor carne para caldo

El sabor de los caldos proviene fundamentalmente de las carnes mientras que la gelatina la aportan fundamentalmente los huesos. Por ese motivo, para hacer un buen caldo necesitaremos una combinación de piezas de carne y huesos. Los cortes de carne más sabrosos suelen ser mucho más baratos que los que elegimos para cocinar a la plancha o para filetear. Entre otras, las piezas más recomendadas son el morcillo, la falda, el osobucco, que también podemos utilizar para guisar y cuyos caldos son muy sabrosos. Podéis comprar también nuestro preparado para caldos que incluye una mezcla de diversas carnes y huesos. Además, en comparación con otras piezas de carne, las carnes recomendadas para hacer caldos son bastante gelatinosas por lo que aportan también bastante cuerpo a los caldos elaborados con ellas. Es conveniente cortar las piezas grandes de carne en trozos de unos 250 gr para facilitar la extracción de las sustancias y gelatinas de la carne durante la cocción. Carne para caldo casero. Carnicería online carne villa maria. Como complemento a un buen caldo de carne, es recomendable utilizar huesos, en especial los que se suelen usar para la elaboración de la receta del cocido. Mis preferidos son los de rodilla de ternera, los de caña, los de jamón y los de espinazo de cerdo. Podéis adquirir si lo preferís un pack con un par de piezas de cada uno para elaborar vuestros caldos caseros.

Cómo elaborar un buen caldo casero

  1. Remojar los huesos en agua fría para eliminar la sangre y las impurezas que puedan tener
  2. Tostar los huesos en el horno durante unos minutos para obtener un caldo más oscuro y con más sabores
  3. Colocar dos litros de agua fría en una cacerola grande por cada kilo de carne que vayas a utilizar
  4. Mete la carne cortada en trozos de 200 o 300 gr sin añadir sal
  5. Incorpora los huesos tostados y los jugos que hayan dejado en la bandeja del horno
  6. Cuando el agua comience a hervir, bajar el fuego al mínimo para mantener una temperatura que se acerque a la de ebullición pero sin alcanzarla
  7. Retirar la espuma que se formará en la superficie
  8. Cocer durante 2 horas
  9. Añadir las verduras (verde del puerro, zanahoria, cebolla, perejil)
  10. Cocer durante 40 minutos más
  11. Colar el caldo y enfriarlo, retirando la capa de grasa que se forme en la superficie

Trucos / Consejos

  • Si quieres un caldo con más color puedes tostar la cebolla y las verduras en el horno antes de incorporarlas al caldo.
  • El caldo se debe guardar cuanto antes en la nevera donde aguantará unos días
  • El caldo se puede congelar en frascos aguantando hasta cuatro meses en perfecto estado.